Estructuras sensibles

MEMORIA (Centro)
MEMORIA (Carabanchel)

Until 16.05.26

Estructuras sensibles es la primera exposición en España de la artista danesa Trine Ellitsgaard, afincada en Oaxaca desde hace más de tres décadas. La muestra reúne textiles, objetos y obras en papel japonés bordadas con pelo de caballo que entienden la fibra como estructura y como archivo: un espacio donde convergen diseño, territorio y memoria.

Formada en Dinamarca como tejedora, Ellitsgaard dialoga con el legado de Anni Albers al concebir el textil como sistema de pensamiento capaz de articular ritmo, tensión y variación, pero desplaza esa tradición hacia una experiencia situada y profundamente vinculada al contexto oaxaqueño.

La formación danesa de la artista se manifiesta en la claridad compositiva, la economía formal y la honestidad material propias del diseño nórdico. Sin embargo, esa contención se vuelve porosa ante la densidad simbólica y técnica de la tradición textil mexicana. Ellitsgaard colabora en algunos de sus proyectos con comunidades de artesanos, como la de Teotitlán del Valle, corazón del textil zapoteco, y con talleres del Centro de las Artes de San Agustín, integrando saberes locales y procesos tradicionales en su práctica.

En las piezas mostradas en la exposición, la repetición es un ejercicio de atención y la geometría, una respiración contenida. Las estructuras no imponen un orden abstracto sino que emergen del diálogo con la materia y con los procesos compartidos en el taller. Así, el trabajo manual se reivindica como forma de conocimiento encarnado.

Muchas de las obras reunidas emplean materiales reciclados o recuperados, como fibras extraídas de hojas de agave o espadín desechadas tras la producción del mezcal, así como tintes naturales de origen prehispánico, como la cochinilla.

Esta operación —que convierte lo descartado y lo cercano en soporte de memoria y belleza— condensa una ética de la sostenibilidad y un respeto por los ciclos naturales presente a lo largo de la trayectoria de la artista. En la práctica de Ellitsgaard se percibe un asombro silencioso por la materia que confiere dignidad incluso a los materiales más humildes.

En otras piezas, combina materiales diversos —seda, hilo de vidrio, rayón, plumas...— que se articulan en composiciones orgánicas en las que cada elemento conserva su singularidad. El resultado demuestra que pertenecer no implica homogeneidad acrítica, sino intercambio constante. La presencia de oro, plata o cobre en los textiles de Ellitsgaard introduce una vibración lumínica especial, que establece puentes con la sensibilidad matérica de artistas muy reconocidas, como Olga de Amaral, pero desde la escala íntima y minimalista que propone Ellitsgaard.

En las obras en papel japonés bordadas con pelo de caballo, el hilo orgánico perfora y transforma la superficie en cuerpo atravesado: la línea es costura, memoria y cicatriz. Entre resistencia y delicadeza, entre estructura y vulnerabilidad, la obra se sitúa en un umbral donde la materia revela su densidad afectiva y su capacidad natural de albergar historias.

En definitiva, en la obra de Trine Ellitsgaard, como en todo tejido, la fuerza no reside en un solo hilo sino en la relación que los sostiene: la urdimbre danesa aporta claridad y contención; la trama oaxaqueña introduce espesor simbólico y vitalidad material. En esa interdependencia se afirma la potencia singular de su obra.

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